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Urbanismo y Legislatura, ¿Edificio nuevo?

LEGISLATURA Y URBANISMO

La Legislatura de Mendoza funciona en un edificio viejo (no antiguo), ubicado en un lugar que repugna a la estrategia urbanística. Desperdicia 3.000Mts.2 en una planta, en el mejor lugar inmobiliario de la ciudad. No es antisísmico. Ni funcional a sus fines.

Carece de valor arquitectónico; era un club hasta 1917, cuando en el Patio construyeron el Recinto, le adosaron un frontis imitando al Partenón, destinándolo a Legislatura. Hace poco adornaron el inmueble: colores y cortinados le dieron un toque versallesco, poniéndole algo de distinción a la menesterosa residencia de las leyes. Injustificadamente declararon su valor histórico, con menos de cien años institucionales. Hace cuarenta años que ningún gobierno intentó construirlo donde correspondía. El urbanismo como estudio holístico de la planificación de las ciudades, brilla por su ausencia.

Estuvo previsto cerca de la Casa de Gobierno y el Palacio de Justicia, en humilde pero sana emulación del antiguo Foro de Roma y - más inmediatamente - de Washington DC. En la modesta escala de nuestra circunstancia, aunque aspirando al señorío y el funcionamiento eficiente.

Hoy, una obra de ladrillos, sin vigas ni columnas entrelazadas (emparchada después de la debilidad evidenciada con el sismo de 1985), sigue aparentando servir a la representación del pueblo de Mendoza. Aunque adolece de una infraestructura indigente, desparramada.  Alquila oficinas desperdigadamente en su entorno. Y seguirá, aún después de que la Cámara de Diputados se haya atrevido  - en un gesto inusual de afirmación de autoestima - a adquirir otro edificio, paliando el problema.

Como una encuesta informaría que la ciudadanía no se interesa en la infraestructura del Poder Legislativo, no figura en la agenda de nadie erigir una nueva Legislatura, contigua al Ejecutivo y Judicial. Marca el desinterés de sus protagonistas en mejorar su calidad.

El mamotreto de Peatonal y Patricias molesta el concepto mismo de urbanismo. Ubicado en lo mejor de la ciudad, lejos de la City institucional, cita a la estridencia de todos los reclamos. Convoca desde las marciales bandas oficiales, hasta las bombas de estruendo y bombos más intransigentes. Mientras tanto, los propietarios de locales, turistas, vecinos y paseantes de una zona destinada al comercio, turismo, arte y esparcimiento, practican la más cívica paciencia contemplando cómo los legisladores consienten indiferentes su devaluación. Rutinaria e incesantemente.

El Recinto, sus barras, sus balcones, sus bancas - lo único de esencia histórica rescatable - se perpetuaría sin mengua, replicándolo en el nuevo edificio.

¿A quién le concierne la funcionalidad del Poder Legislativo? ¿A quién le importa la planificación urbana? La Municipalidad de Capital no se entromete, porque es resorte de Ejecutivo Provincial. Mientras tanto, el Gobernador plantea un proyecto desacertado; la creación de una ciudad judicial donde la cárcel. Desmantelando el coherente pero inconcluso plan del Barrio Cívico. En lugar de actualizarlo, con comunicaciones y estacionamientos subterráneos, o alternativas que fluidifiquen los efectos de la densidad poblacional y vehicular, madurando la Mendoza de los próximos años.

No. Predomina lo coyuntural, sin atisbos de creatividad para el bien común. La dirigencia debe autoexigirse excelencia o, mínimamente ánimo de perfeccionismo. Claro, cualquier obra con plazo mayor al mandato será criticada de faraónica. Siendo peyorativo con los faraones, con el perdón de las pirámides. No fue ese criterio minusválido el que concretó el Parque General San Martín, ni Tribunales, o la Casa de Gobierno.

Confundir encuestas con proyecto político es un mal instalado. La Política conduce a los representados hacia el ideal, incluye en sus proyectos aún a quienes discuten su perspectiva. Propone y convence a los escépticos (Fayad impuso el proyecto de ciudad programado; finalmente los demás intentan imitarlo).

La política grande no es puro electoralismo, confundiendo el mañana con el hoy. El ciudadano común no tiene obligación de estudiar tanto las cuestiones públicas. La forma directa de gobierno es inviable, por el aumento poblacional, y también por la complejidad de la tarea gubernativa, cada vez más técnica.

En nuestro sistema las acciones gubernativas son de los representantes. Para eso se elige delegados, presuntamente especializados en la tarea de gobernar. No es otra cosa el sistema representativo. Creer que gobernar es acatar encuestas, banaliza hasta el hartazgo la representación política. No deberían gobernarnos los versados sólo en lo actual, serviles al presente. Al Estado debe regentearlo quien esté preocupado por el deber ser, ambicionando grandeza y bien común.

Mendoza es la única provincia importante sin edificio adecuado para su Poder Legislativo.

El criterio holístico de la planificación urbana no debe soslayarse al momento de decidir dónde y cómo debería estar y ser la infraestructura de su Legislatura. Su sede actual perjudica los intereses mendocinos. Nos debemos una ciudad ordenada y la mejor instrumentación del gobierno representativo. No será gasto sino inversión. Tan trastocados están los objetivos que parece más fácil convencer de toquetear nuestro ADN, reformando la Constitución, que de sustituir un edificio viejo.

jorge manzitti

D.N.I. 8.155.332

 

Publicado en diario LOS ANDES, lunes 19 Octubre 2009, Pág. 6

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