Categoría: General
10 Mayo 2008 por Jorge Manzitti
Escándalo en el Country y ética periodÃstica
¿La prensa es el espejo de la realidad? ¿O los comunicadores crean un espejismo donde al reflejarnos nos asimilamos? DecÃa Pepe Eliaschev: “¿Es un producto de la angustia o un responsable de la angustia?” Con el escándalo de la cordobesa Nora Dalmasso tuvimos un periodismo que para vender no duda en transfrmar cada noticia en una Caja de Pandora. Al abrirla esparció pestes y calamidades sin remordimientos. La noticia tuvo mas que ver con el info-entretenimiento que con el reflejo de la realidad; tampoco fue una versión de la verdad. En la Argentina la Corte Suprema de Justicia en sus fallos, deslizó para el periodismo mucha permisividad. Preservó únicamente a los particulares rasos. Las personas de condición pública (artistas, polÃticos, Etc.) están librados al mercado noticiero. Las personas públicas no tienen derecho ni resguardo de su prestigio ni de su intimidad. Los periodistas tienen “protección” aún injuriandp o calumniando. Se amparan en el “secreto de las fuentes”. Y, si se les prueba la mentira de lo publicado, tienen otro escudo protector de su calumnia: la “real malicia”; dos escudos que combinados hacen invulnerable al periodista de mala fé. Pero el caso de Nora, habitante de un barrio cerrado, resulta insólito, porque resulta objeto de un zarandeo que no tiene parangón. Como resultado del prejuicio y el resentimiento, transformándola en blanco del periodismo de “investigación”. Esa investigación es muy lucrativa. Porque aunque no sirva para descubrir al homicida, invadiendo la intimidad, desplumó su vida Ãntima, esparció plumas, etereas y venenosas a los cuatro vientos del paÃs, sin tomar en cuenta el sentimiento de humillación infligido a sus seres próximos. El origen, es cierto, proviene de la avidez por las plumitas ponzoñosas demostrado por la mayorÃa del público; la demanda condiciona la oferta. Con lo que queda probado que es cierta mi afirmación al diario UNO: la regla del éxito seguida por los medios de comunicación es:”Como caca, millones de moscas no pueden estar equivocadas”. Pero ese condicionamiento de la oferta informativa sólo se existe si el ofertante privilegia el beneficio económico, por sobre su deber de informar realmente. Hablaron de la vida privada de la vÃctima con tanta procacidad que habrÃa que ayudar a los hijos de Nora para reclamar indemnización contra los medios de comunicación. Es cierto, ha llegado la instancia, después de años de desmanes periodÃsticos, la TV sobre todo, que la gente ya pide caca y los medios, sabedores, se la proveen, ya que eso vende. ¿Se acuerdan de Cabezas el periodista asesinado? Cuando alguien insinuó que habrÃa abonando su homicidio extorsionando, le taparon la boca, diciendo al unÃsono: “No investiguen a la vÃctima. ¿No es Nora la vÃctima? Claro que no es periodista. Ese periodismo de “investigación” no agregó ni pizca al descubrimiento de la verdad. Solo alimentó lo peor del ser humano. En Alemania cuando condenaron por asesinato al canibal que se comió a un seducido por internet, la prensa tuvo prohibido hacer un programa sobre la vida del asesino, canibal condenado. La Corte Suprema lo impidió por respeto a la intimidad de las personas. ¡Qué diferencia cultural! Mientras aquà los medios gozan del mayor prestigio instalando secuencialmente distintos pensamientos únicos: el fascismo, el maoismo, la subversiòn, la anti subversión, el antimilitarismo, el patrioterismo malvinesco, el neoliberalismo.
