C O N S E J O
Si alguna vez, mirando hacia el oriente,
al cincelar la piedra desbastada,...
¿Dónde estarán? pregunta la elegía
de quienes ya no son, como si hubiera
una región en que el Ayer pudiera
ser el Hoy, el Aún y el Todavía.
J.L. Borges
Soltando campechanas ironías,
con mordaces y sabias humoradas,
sazonaste nuestras conversaciones;
tu estocada era cómica y profunda.
Te despediste alegre y generoso
invitando a brindar con un redoble,
consumida la voz y no el ...
Cerró con llave la puerta de su habitación. Había perdido de vista el momento del día: anochecía.
La oscuridad se introducía en la habitación con la facilidad de la rutina; traía consigo el silencio de su espera. Como estaba nervioso, prefirió antes que la luz eléctrica, una vela decorativa erecta en la cresta de un candelabro de plata. Colándose por las hendijas, el aire ...
Lamiendo el agua lenta de tu piel
desemboco entre pájaros perdidos,
de esos que vuelan dentro de tus ojos;
como si perderse fuera un destino
sabido por todos los que te aman.
Muchas cosas nos faltaron hacer,
muchas otras nos faltaron soñar:
auroras de carne y de retozo, y
quimeras como rampas resbalosas.
Hoy los caireles sucios de mis lágrimas
son un magro diluvio inconsecuente.
Todo el pasado del sendero estrecho
sintetizado en esta lluvia vana
desplegó escondidas emociones
posponiendo los lujos del deseo.
Para medirte el alma, solamente
necesito ser novio de tu piel
tan diáfana -tan celda y laberinto-
que el rayo de mi amor allí se pierde
como la luz al sol, tal cual se hallara.
Tañida ...
Si cortejamos los hechizos de hadas
Sin la postiza luz de los espejos
Con sus magros servicios y reflejos
Enarbolando amnesias por coartadas
Por el asfalto de las madrugadas
Gozamos de memoria más festejos
Pisoteando las sombras sin complejos
Sobre las playas tibias y mojadas
...
LA CAUTIVA
"Los tigres son prisioneros de la sombra de sus rayas"
VICTOR HUGO
De aquella era - de luz y llamarada -
y de tu paso de linda adolescente
sólo me queda el rostro permanente
de tu niñez apenas despejada.
De estos otros encuentros, señalada
su condición menguante, tristemente,
sólo recobro una imagen persistente
en medio de la bruma y alborada.
Te asedio y te fatigo con palabras
procurando lograr limar las rejas
y las sombras que opacan tu alegría.
Se fue la luz y no hay "abracadabras";
te ofrezco desatar esas madejas
y ver un anticipo de Utopía.